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Detalles de los capítulos 31 al 35 (Aprendizaje)

  • Foto del escritor: CarlosAlberto (ElGitanoB)
    CarlosAlberto (ElGitanoB)
  • 23 jun 2019
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 18 ene 2021

Hola a todos. He vuelto con una nueva nota al respecto a los cinco capítulos siguientes. Aquí si que hay varios detalles en tres de los cinco capítulos; aparte de las faltas de ortografía.


Empecemos.

Los primeros detalles extras están en el capítulo 31


En el primer párrafo eliminado, hablo un poco más acerca del lago y la estepa. Estaba entre los primeros con los que comenzaba el capítulo.

El lago, la selva, el pasto verde y la aldea están separadas considerablemente, evitando atraer la atención de los herbívoros curiosos, aunque siempre hay excepciones; por fortuna son escasas esas ocasiones. Los Khértar están adentro de la estepa seca, donde solo hay tierra, matorrales y árboles secos.


En otro grupo de párrafos, hablaba un poco acerca de la separación de los animales salvajes y furrys. Este grupo de párrafos, estaba después del anterior, con otro párrafo que los separaba.

Junto con las manadas y tribus herbívoras, viajan más depredadores, incluyendo a leones salvajes.

¿Son de la misma familia de animales?

Sí.

¿Son la misma especie?

Sí.

¿Tienen la misma apariencia?

Prácticamente.

¿Los furrys se pueden comunicar con sus parientes salvajes?

Por supuesto que no.

Dado su “evolución” avanzada, la comunidad de los Khértar ha olvidado todo vestigio de su pasado salvaje; al igual que los personajes antropomórficos en todos los territorios circundantes de Jart y Hulof. Hay bastantes leyendas diferentes de cómo fue que pasó, más siempre hay una intervención divina; ese ente o esos entes separaron a los mismos animales, para que algunos tuvieran mas raciocinio que otros.

¿Fue por un capricho o tienen un plan trazado?

Nadie lo sabe.

A ellos, los animales antropomórficos, les entregaron varias ventajas, indudablemente; pero la comunicación entre las mismas familias, las mismas especies, los mismos antílopes, aves, y herbívoros se rompió definitivamente.


Hay otros tres párrafos que he quitado, porque atrasaban la lectura. Estaban un poco separados entre sí; antes de que los licaones emboscaran a los Khértar.


Siara se encuentra rodeada de sus amigos y sus protectores, mientras la comunidad avanza a paso rápido; siempre atentos a los alrededores. Los enemigos podrían emboscarlos en cualquier momento.

Todo el pasto alto seco de las llanuras circundantes, son de color ocre muy claro, con varios árboles bastante dispersos y matorrales solitarios o grandes grupos de malezas.


El grupo de cerros y lomas queda atrás, seguido por una sabana desértica, llena de árboles, matorrales extensos y altos; prácticamente sin nada de pasto en el suelo.


En el último párrafo desechado de este capítulo, hablo acerca de los licaones que atacan a la tribu Khértar. Una explicación de este tipo, apaga la emoción de la batalla y por eso lo quité.


A diferencia de sus rivales, los soldados hombres y mujeres licaones son más pequeños (por no menos de diez centímetros), pero lo compensan con el tamaño de su ejército, que es toda una comunidad del doble de tamaño; el ataque se sincroniza, a lo largo de toda la caravana felina. No les importa andar desnudos, mostrando sus vergüenzas y bustos; solo unos pocos tienen algo de decencia, usando taparrabos corto.


Ahora el capítulo 33.

Aquí solo hay un solo párrafo que atrasa la lectura, y es donde describo a la tribu que salva a Siara.


Todos usan falda que les llega hasta arriba de las rodillas, compuesta por bastantes tiras de piel de algunas presas que han cazado por varios años. Los han teñido de dos diferentes colores: blanco para las mujeres y negro para los hombres. No están completamente desnudos, porque debajo de la falda llevan un taparrabos simple. Las mujeres usan varios adornos de cuentas coloridas, en especial un tocado sencillo en la cabeza, y un collar peculiar del que cuelgan verticalmente varios hilos con muchas cuentas multicolores. No les preocupa dejar su busto al descubierto. En cambio, los brazaletes y tobilleras de los hombres son los mismos retazos de piel y pelaje de la comida diaria; algunos, usan los retazos para confeccionarse otro tipo de tocado para la cabeza. Unos pocos, tienen collares grandes de cuentas color café oscuro.


Por último, el capítulo 34.

Aquí hay tres grandes y una pequeña parte donde me he excedido.


En el primero, describo demasiado las dos cantimploras que le regalan a Siara.

La primera tiene una soga que envuelve la parte baja de la calabaza; el resto de la soga, cubierta con un largo listón de cuero, forma una larga asa que se acomoda en uno de los hombros. Siara se la coloca en el hombro derecho con la cantimplora colgando en su cadera, del lado izquierdo. El segundo recipiente con agua, tiene la soga más corta, amarrada alrededor de la mitad de la forma de ocho; la cuerda sobrante se ata en el cinturón que sujeta la falda larga de la cría que es un listón, un poco grueso, de piel de algún animal. Han lavado el accesorio fuera de lo común, pero todavía tiene el pelaje color blanco. Acomodándola en el lugar ideal, Siara amarra la cantimplora del lado derecho de su cadera.


Párrafos más adelante, narro que Siara se sube a un árbol. Antes había puesto un párrafo adelante, donde explico las diferencias entre la especie de Siara y los felinos. Datos interesantes, pero inservibles para la historia.


A diferencia de los felinos con sus garras retráctiles, las manos de los herbívoros antropomorfos tienen las uñas inconfundibles de los humanos, pero son más duras, gruesas y de color café oscuro; el mismo color de las pezuñas (en las patas) de cada especie.


Luego, había dos párrafos donde hablaba cuando Siara se detiene en un lago. Ratos agradables pero solo eran relleno. Por eso fueron eliminados.

Pocos momentos después, Siara llega a un gran lago, donde varios animales herbívoros han llegado para saciar la sed. Con una oportunidad para rellenar sus cantimploras, Siara se acerca al agua. Hay elefantes, jirafas, otros tipos de antílopes, cebras y jabalíes. La chiquilla quiere acercárseles y tratar de acariciarlos, pero no sabe si puede acercarse lo suficiente para lograrlo. El truco especial que sabe Siara para acercarse a los animales herbívoros salvajes, es quitarse todas las ropas y quedar desnuda; así se confundirá perfectamente con un impala salvaje. Pero ahora que ha vivido un trauma reciente, no quiere quitarse las ropas blancas en medio de un lugar desconocido y con mirones.


Una vez que las cantimploras están llenas de agua, Siara se anima a intentar acercarse con los animales. Para sorpresa de ella, logra hacerlo sin espantarlos. Acaricia a varios, incluyendo a varias cebras. Los antílopes le ayudan a acicalar el pelaje de su espalda, lugar donde ella no alcanza. Tendría que tomar un baño, pero no quiere arriesgarse a meterse completamente en el lago. Incluso logra acercarse con un gran elefante. Este gran amigo le ayuda en gran manera, permitiéndole montarlo y así tomar varias hojas frondosas de un árbol cercano. Aprovechó la oportunidad, cuando el elefante fue a buscar su propia comida.


Por último, estás son las medidas exactas del cuchillo que la buena samaritana le regaló a Siara. Debo de dejar el impulso de medir todo con regla.


Ocho centímetros de empuñadura y veintidós centímetros de la hoja afilada con punta curva.


Bueno, esas son todos los detalles que aparecieron en estos cinco capítulos. Espero no tardarme con los cinco siguientes.


Por lo mientras, aquí están los sitios donde está publicada está novela acabada, junto con otros trabajos propios.


Saludos a todos y hasta luego.








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